Ted Cruz y la ciudadanía envenenada

Jesús Del Toro, director editorial de RUMBO - ImpreMedia.

Jesús Del Toro, director editorial de RUMBO - ImpreMedia.

PUBLICADO: EST Apr 4, 2013 9:00 am EST

Al expresar su rechazo a establecer una vía a la ciudadanía para los indocumentados que se regularicen en una eventual reforma de inmigración, el senador republicano de Texas Ted Cruz calificó a esta posibilidad como una "píldora envenenada" colocada por el presidente Barack Obama para entrampar el proceso legislativo y convertir este tema en un asunto político en las elecciones de 2014 y 2016.

Cruz considera además injusto para los muchos que han esperado legalmente para obtener la ciudadanía que se dé a los indocumentados la posibilidad de volverse ciudadanos.

Pero las afirmaciones de Cruz son equívocas porque no consideran factores clave de temporalidad y responsabilidad y porque omiten una de las principales razones por la que él y otros republicanos se oponen a dar una vía a la ciudadanía a los indocumentados,

En primer lugar, si muchos inmigrantes legales deben esperar años para ser ciudadanos no es por culpa suya ni de los indocumentados, sino por las características del propio sistema y la lenta burocracia. Además, Cruz soslaya que, por lo que se ha dicho hasta ahora, el acceso a la ciudadanía para los hoy indocumentados demoraría bastantes años, plazo que no puede considerarse inmediato y que da tiempo para resolver las demoras de los inmigrantes legales con mejores normas y trámites más eficaces.

Empero, la actitud de Cruz deja entrever el temor y el rechazo republicano al posible surgimiento de una nueva masa de votantes que, presumiblemente, se inclinarían de modo amplio no por ellos sino por los demócratas. En estados como Texas, por ejemplo, el cambio demográfico producto del mayor crecimiento de la población hispana, con un posible añadido de nuevos ciudadanos como resultado de una reforma de inmigración, traería como consecuencia un vuelco en la orientación electoral del estado, actualmente republicana, para pasar a ser competitiva y, posiblemente, demócrata en esta misma década y principios de la próxima. Un escenario negativo para los republicanos.

Y si a Cruz le preocupa que la inmigración sea un asunto clave en las elecciones de 2014 y 2016 (como lo fue en 2012) lo mejor para su partido es dar un giro en la materia y no empecinarse en posiciones antiinmigrantes a fin de tratar de atraerse una porción mayor del electorado hispano presente y futuro.

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